PRIMER SACRAMENTO: EL BAUTISMO
Por el Bautismo nos hacemos miembros de la Iglesia, que es el cuerpo místico de Jesucristo.
239. El Bautismo es el primero y más necesario de los Sacramentos, en el que se nos da la gracia y el carácter de cristianos.
240. El Bautismo es el primero de los Sacramentos, porque antes de estar bautizado no se puede recibir válidamente ningún otro Sacramento.
241. El Bautismo es el más necesario de los Sacramentos, porque quien no lo recibe de hecho, o al menos de deseo, no puede salvarse.
242. El Sacramento del Bautismo perdona el pecado original y cualquier otro pecado que hubiese en el que se bautiza.
La materia del Bautismo es el agua natural.
Cualquier agua, de pozo, cisterna, río, fuente, con tal que sea agua, propiamente dicha, sirve para el Bautismo.
La forma del Bautismo son las palabras: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
243. El ministro ordinario del Bautismo es el sacerdote.
244. En caso de necesidad puede bautizar cualquier hombre o mujer que tenga uso de razón.
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Modo de bautizar en caso de necesidad
245. Para bautizar, en caso de necesidad, se derrama agua natural sobre la cabeza del que se bautiza, diciendo al mismo tiempo con intención de bautizar: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
El mismo que derrama el agua debe pronunciar las palabras.
El agua debe correr por la cabeza y tocar la piel del que se bautiza.
Si no se puede derramar el agua sobre la cabeza, debe derramarse en otra parte principal del cuerpo; después, si la criatura vive, debe derramarse el agua sobre la cabeza diciendo: “Si no estás bautizado, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Si se duda que la persona esté muerta, se debe bautizar bajo condición, diciendo: “Si estás viva, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
Si hay varias personas presentes, deben bautizar: si hay eclesiásticos, el de orden superior; si no hay eclesiásticos, el varón con preferencia a la mujer, a no ser que la mayor pericia o la decencia exijan que sea la mujer quien bautice.
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Cuándo deben los padres hacer bautizar a sus hijos.
246. Los niños se deben llevar a la iglesia para ser bautizados lo antes posible.
El Concilio Latino Americano manda que no se tarde más de dos, tres o, a lo sumo, ocho días, después del nacimiento.
La costumbre de tardar más, es un abuso de que debe eliminarse.
Ni aun por no estar los padrinos se debe diferir el Bautismo, pues en ese caso se ponen representantes.
Un niño recién nacido está muy expuesto al peligro de muerte, y si muere sin el Bautismo, no va al cielo.
[Van al limbo, donde son felices, porque nunca hicieron un pecado voluntario, pero cargan el pecado original, y nunca podrán ver a Dios. Nuestra Señora de las Rosas nos pide rezar por los niños que fueron sacados prematuramente de este mundo.]
Todo buen cristiano debe desear que sus hijos sean también hijos de Dios y herederos del Cielo, lo más pronto posible, y no lo son mientras no tienen el Bautismo.
Pecan los padres que no procuran que sus hijos sean bautizados en el tiempo debido.
Tardar en hacerlo, es efecto de la ignorancia o de indiferencia en materia de religión.
[O lamentablemente del modernismo infiltrado, donde hay sacerdotes que hacen un bautismo de varios niños a la vez, una sola vez al mes]
Un adulto, para poder ser bautizado, debe conocer los principales misterios y preceptos de la Santa Religión.
Si está en pecado mortal, debe hacer un acto de contrición, a lo menos imperfecto.
Si el adulto se bautiza sin ninguna contrición, recibe sólo el carácter de cristiano, pero no la gracia santificante.
El Bautismo es absolutamente necesario para salvarse.
Cuando no se puede recibir el Bautismo de agua, puede suplirse con el Bautismo de deseo o de sangre.
247. En el santo Bautismo, el que se bautiza hace por sí mismo o por medio de sus padrinos, las promesas de creer las enseñanzas de la Iglesia y vivir conforme a ellas, y de renunciar para siempre al demonio, a sus obras y a sus pompas, es decir, al pecado y a todo lo malo.
Quien recibe el Bautismo, está obligado a profesar siempre la fe, y guardar la ley de Jesucristo y de su Iglesia.
Cuando se recibe el santo Bautismo, se renuncia para siempre al demonio, a sus obras y a sus pompas.
Por obras y pompas del demonio, se entienden los pecados y las máximas del mundo, contrarias al Santo Evangelio.
Al que se bautiza se le da el nombre de un Santo, para que le sirva de protector y ejemplo en la vida cristiana.
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Los padrinos
248. Los padrinos del Bautismo se obligan, en defecto de los padres, a cuidar que sus ahijados sean instruidos y educados cristianamente.
En el Bautismo debe haber un solo padrino o una sola madrina, o un padrino y una madrina.
Los padrinos son como padres espirituales: si los padres faltan, deben procurar que sus ahijados se instruyan en las cosas de religión.
Para poder ser padrino, es necesario:
1º Ser bautizado y tener 13 años cumplidos.
2º Ser designados por el padre o por el párroco.
3º Que en el momento del bautizo toque al bautizado, por sí mismo o por medio de un delegado, con intención de ser padrino.
No pueden ser padrinos:
Los padres, de sus hijos.
Un cónyuge, de otro cónyuge.
Los no católicos.
Y las personas que llevan vida públicamente escandalosa; contándose también como tales a los que viven como casados con la sola unión civil.
Los padrinos contraen parentesco espiritual con el ahijado.
Este parentesco produce impedimento para el matrimonio.
249. Bautismo de deseo es un acto de amor a Dios, con el deseo vehemente y firme voluntad de hacer cuanto Él ha dispuesto para salvarnos.
250. El Bautismo de sangre es el martirio sufrido por la fe de Jesucristo.