22 Sep


I- La Eucaristía como Sacramento. (b)


Disposiciones necesarias para comulgar bien

268. Par hacer una buena Comunión son necesarias tres cosas: 1º) Estar en gracia de Dios; 2º) estar en ayunas con la debida anticipación; 3º) saber a Quien se va a recibir y acercarse a comulgar con devoción.
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Primera disposición

269. Estar en gracia de Dios quiere decir no tener pecado mortal.

270. Quien va a comulgar sabiendo que está en pecado mortal, comete un horrible sacrilegio.

271. Quien está en pecado mortal se ha de disponer para comulgar haciendo una buena confesión, pues no basta hacer un acto de contrición perfecta.

Así lo manda la Santa Iglesia, para mayor reverencia y respeto a tan gran Sacramento.

Para recibir los demás sacramentos de vivos, es suficiente un acto de contrición perfecta, aunque es más seguro confesarse.

272. El que después de haberse confesado recuerda algún pecado grave, si le es fácil podrá confesarlo antes de comulgar, aunque basta confesarlo en la primera confesión que haga después.
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No es necesario confesarse cada vez que uno comulga.

Para poder comulgar, la confesión es necesaria solo cuando después de la última confesión se ha cometido algún pecado mortal.

Estando en gracia de Dios, uno puede comulgar siempre que quiera, y aun todos los días.

No obstante, la piadosa costumbre es confesarse cada ocho o quince días, o cada mes, según lo que aconseje el confesor.

Quien tiene solo pecados veniales, puede comulgar sin confesarse, pues tiene la gracia de Dios.

Conviene, no obstante, antes de comulgar, purificarse bien el alma con actos de contrición.

Segunda disposición

273. Hay que estar en ayunas, sin comer alimentos sólidos, desde tres horas antes de comulgar.

Lo que se puede tomar a modo de bebida, es: té, leche, caldo de carne, café u otro alimento líquido, al cual se pueden mezclar otras sustancias, tales como azúcar, huevo batido, etcétera, con tal que, al unirse, no pierdan la naturaleza de alimentos líquidos.

274. Hay que abstenerse de líquidos alcohólicos desde tres horas antes de comulgar.

275. Hay que estar en ayunas, sin beber líquidos, desde una hora antes de comulgar.

276. Se puede beber siempre agua, porque el agua nunca rompe el ayuno.

277. En las misas vespertinas puede comulgar quien, no habiendo comulgado por la mañana, observe las mismas condiciones, anteriormente indicadas.

278. Los enfermos, aunque no estén en cama, pueden beber líquidos no alcohólicos y verdaderas medicinas, tanto líquidas como sólidas, antes de comulgar,  sin límite de tiempo.

Pueden comulgar, sin estar en ayunas, los enfermos que están en peligro de muerte. Esta Comunión se llama Viático.
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Tercera disposición

279. Saber a Quien se va a recibir quiere decir saber lo que la Doctrina Cristiana enseña acerca de este Sacramento, y creerlo firmemente.

280. Acercarse a comulgar con devoción quiere decir acercarse a comulgar con humildad y modestia, así en la persona como en el vestido.

La preparación a la Comunión, consiste en considerar lo que vamos a recibir, y en hacer actos de fe, esperanza, caridad, contrición, adoración, humildad y deseo de recibir a Jesucristo.

[Esas oraciones están en el blog https://6285ec09012be.site123.me/  en el apartado “Oraciones”, título: LA SAGRADA COMUNIÓN]

La acción de gracias después de la Comunión, consiste en recogerse interiormente y honrar al Señor dentro de nosotros mismos, renovando los actos de fe, esperanza, caridad, adoración, agradecimiento, ofrecimiento y petición, sobre todo de aquellas gracias que son más necesarias para nosotros o para las personas de nuestra mayor obligación. Conviene dure un cuarto de hora.

La falta de tiempo para la preparación y acción de gracias no debe ser motivo para dejar la Comunión.

En este caso, basta una breve oración: por ejemplo: ¡Jesús mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo sobre todas las cosas!

Un medio práctico para la preparación y acción de gracias, es valerse de un devocionario, leyéndolo muy atentamente.

No obstante, es mejor, sobre todo en la acción de gracias, no valerse de ningún libro, sino entretenerse muy devotamente en conversar con Jesús.

Cuando comulgamos, Jesucristo permanece en nosotros con su real presencia, hasta que las especies sacramentales se han consumido.
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Manera de comulgar

La Sagrada Comunión se debe recibir de rodillas, las manos juntas delante del pecho, la cabeza medianamente levantada, sin moverla, los ojos vueltos a la Sagrada Hostia, la boca abierta moderadamente y la lengua un poco fuera, sobre el labio inferior.

La Sagrada Hostia se deja humedecer un poco en la boca, y se traba lo más pronto posible.

No se debe masticar la Sagrada Hostia; pero, aunque se toque con los dientes, no es falta ninguna.

Si se pega al paladar, ha de despegarse con la lengua, y no con los dedos.

La toalla o patena de la comunión se debe tener de manera que recoja la Sagrada Hostia, si por casualidad se cayese.
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Precepto de la Comunión

Hay obligación de comulgar todos los años, por Pascua de Resurrección, y cuando hubiere peligro de muerte.

El precepto de la Comunión Pascual empieza a obligar a la edad en que el niño es capaz de comulgar con las debidas disposiciones.
Ordinariamente es a los 7 años.
[Obviamente, luego de recibir la Primera Comunión, que ahora es a los 9 o 10 años]

Cuando el niño llega al uso de razón, debe recibir la primera Comunión; así lo declaró el Papa San Pío X.

Para poder recibir la primera Comunión, basta conocer los principales misterios de la fe, y las disposiciones necesarias para confesar y comulgar debidamente.

Después, se debe seguir estudiando el Catecismo, hasta estar completamente instruído en todos los deberes del cristiano.

Los que, siendo por edad capaces de ser admitidos a la Comunión, no comulgan, o porque no quieren, o porque no están instruídos por su culpa, cometen pecado.

Pecan, además, los padres y los que hacen sus veces, si por su culpa se difiere la Comunión, y de ello tendrán que dar a Dios rigurosa cuenta.

Los que deben recibir la primera Comunión, harán muy bien en pedir a sus padres que no sólo los acompañen a la iglesia para un acto tan grande, sino también que comulguen. [obviamente, con las disposiciones necesarias.]

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