29 Jul

El Concubinato

Se llama concubinato vivir el hombre y la mujer como casados, sin haber recibido el sacramento del matrimonio.
El concubinato es un crimen ante Dios, una abominación ante la Iglesia y un escándalo ante la sociedad.

Matrimonio Civil

327. El llamado matrimonio civil no es sacramento, ni verdadero matrimonio entre cristianos, sino una formalidad prescrita por el Estado, a fin de asegurar los efectos civiles a los casados y a sus hijos.

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Por ser el matrimonio un Sacramento, su celebración, ente cristianos, está completamente fuera de la jurisdicción civil.
En el matrimonio entre cristianos el contrato no puede separarse del Sacramento, porque el matrimonio es el mismo contrato natural, elevado por Jesucristo a la dignidad de Sacramento.
No puede haber, pues, verdadero matrimonio que no sea Sacramento.

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Para los cristianos, es válido solamente el matrimonio religioso, y quien no se casa por la Iglesia, no está casado.


Por consiguiente, el llamado matrimonio civil no es matrimonio válido, y es nulo aun considerado como simple contrato.
El Vicario de Jesucristo en la tierra, el Papa Pío IX, en una alocución lo dijo bien claramente con estas palabras:
“Toda otra unión del varón y la mujer, fuera del Sacramento, hecha en virtud de cualquier ley civil, noes matrimonio entre cristianos, y está absolutamente condenada”

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328. – Los cristianos que viven unidos solo civilmente se hallan en estado de continuo pecado mortal.
Deben casarse por la Iglesia o separarse, pues si la muerte los sorprende en este estado, sus almas serán condenadas al inferno por toda la eternidad.
Los hijos de los cristianos, unidos solo civilmente, son ilegítimos ante Dios, ante la Iglesia y ante las personas de recta conciencia.
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[Deuteronomio 23,2
Ningún bastardo entrará en la asamblea de Yahveh, ninguno de sus descendientes aun hasta la décima generación, entrará en la asamblea de Yahveh.

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También dice en otra parte el AT que los hijos ilegítimos darán testimonio contra sus padres en el juicio (o la Asamblea, no recuerdo)

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Las reglas son así, no se pueden cambiar porque la ley de Dios está por encima de los gustos de los hombres.

Gálatas 5,19 – 21
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes a estas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.]
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En donde la ley lo exige, debe hacerse la inscripción del matrimonio en el registro civil, para dar y asegurar los efectos civiles a los casados y a su prole.
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Pero el cristiano instruido en las cosas de religión, al inscribirse en el registro civil, no intenta contraer matrimonio civil, sino cumplir una formalidad impuesta por la ley.

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La ley del matrimonio civil, en la forma establecida en algunas naciones es contraria  y ofensiva a la Religión Católica.

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Es un vejamen para los católicos obligarles a efectuar el matrimonio civil, puesto que no pueden reconocer otro matrimonio que el religioso.
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Sólo un católico ignorante o impío (el impío ya no es católico sino un renegado) puede reconocer el matrimonio civil como verdadero matrimonio.
El Estado podría, con razón, exigir que, celebrado el matrimonio religioso, se fura inmediatamente a inscribirlo en el Registro Civil.
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Pero el Estado no puede, en manera alguna, sin ofender los sentimientos religiosos de los católicos conscientes, considerar el acto del Registro Civil como celebración del matrimonio.
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Aún en naciones no católicas, si en ellas se respeta la libertad de conciencia, el Estado no debería tener otra exigencia para los católicos que la inscripción del matrimonio en el Registro Civil.
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EL DIVORCIO PERMITIDO Y EL NO PERMITIDO SEGÚN LA LEY CRISTIANA
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329.- No puede admitirse el divorcio, porque todo matrimonio válidamente celebrado es indisoluble por derecho natural, y el matrimonio de los cristianos lo es además por derecho divino positivo.
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La ley cristiana permite el divorcio solo en cuanto a la cohabitación, no en cuanto al vínculo.
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Cuando las circunstancias de los cónyuges son tales, que hacen necesaria la separación para evitar mayores males, entonces la iglesia permite la separación simplemente, pero no permite que ninguno de los dos cónyuges contraiga nuevo matrimonio, mientras viva el otro.
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La separación de los cónyuges puede producirse también por mutuo acuerdo, para mejor servir a Dios, o por otra causa justa.
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La autoridad civil no puede desatar el vínculo del matrimonio cristiano, porque no tiene poder en materia de Sacramento, ni tampoco puede separar lo que Dios unió.
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Aun cuando la ley civil autorizara el divorcio absoluto, esto es, declarara roto el vínculo conyugal, y permitiera a los divorciados contraer nuevas nupcias, la ley cristiana no lo permitiría jamás.
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Recordemos lo que San Jerónimo decía a Océano: “No según las leyes civiles te ha de juzgar Dios en el gran día de la cuenta, sino según las leyes que Él mismo ha dado.”
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Nuestro Señor Jesucristo dijo: “El hombre que deja a su mujer y toma a otra, comete adulterio. Lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Mat. XIX, 6 y 9)
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El divorcio absoluto conduce a la ruina entera del matrimonio, y es causa de innumerables males individuales y sociales.
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¿Qué debe hacer, pues, quien se ve obligado a separarse de su consorte?
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Tener paciencia y recordar que esta vida es muy breve, y que será premiado eternamente el que sepa sufrir y vencer las pasiones.
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La escuela
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Es doctrina de la Iglesia Católica que la escuela, para los cristianos, debe ser cristiana, esto es, que se ajuste en todo a lo que manda la Santa Religión.

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[¿Pero qué pasa cuando la Santa Religión se aparta de la Santa Tradición, de lo que siempre fue la Iglesia, y enseña a los niños cosas que son pecado mortal o herejía? Hay algún sacerdote que aconseja no llevarlos a clase de religión en los colegios públicos, hay alguna madre que dijo que por llevarlo a un colegio público, su hijo casi pierde la fe… Nuestra Señora de las Rosas nos dice que hay que darle buena instrucción religiosa desde su más tierna infancia. Llevarlo a un rincón tranquilo de la casa y ahí contarle las historias de la Biblia. Que hay que leerles la Biblia 15 minutos antes de salir de casa todos los días o ellos perderán la fe y les romperán el corazón a los padres. Que no esperemos que los sacerdotes o las monjas o catequistas le lleven la instrucción religiosa que los niños necesitan. Y todos sabemos que los niños copian lo que ven hacer a los padres, no lo que simplemente se les dice. Jesucristo manda en los Mensajes: Comunión diaria y Confesión frecuente]
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En toda escuela, particular o del Estado, la instrucción religiosa debe considerarse como lo más importante.
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La Santa Madre Iglesia tiene derecho y obligación de procurar que todos sus hijos reciban la debida instrucción religiosa y el medio práctico para conseguirlo es la escuela cristiana.
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Pocos niños recibirán instrucción religiosa suficiente, si esta no se da en la escuela.
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La escuela laica
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La impiedad moderna no quiere que Dios reine en la sociedad, y para impedirlo, ha inventado dos medios verdaderamente diabólicos: el matrimonio llamado civil y la escuela pública.
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Para que Dios no reine en la familia, en el hogar, con el matrimonio civil se da patente de verdadero matrimonio a lo que, ante la religión, es una unión ilícita y detestable.
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Para que Dios no reine en el corazón de los niños, con la escuela laica oficial se destierra a Dios de la escuela.
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Para conseguir que todos los niños y jóvenes pasen por el molde del ateísmo oficial, se persigue todo lo que se puede a las escuelas particulares, y aun se procura, abiertamente o solapadamente, su absoluta extinción.
[El demonio lo hace más solapadamente, introduce falsos católicos que se las dan de catequistas y nos dan porquería en lugar de catequesis]
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La escuela laica se llama así, no porque sean laicos los maestros, sino porque en ella se prescinde completamente de la religión; es la escuela atea o sin Dios.
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La Iglesia Católica condena la escuela laica, sea particular o del Estado, por muy justas razones.
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La escuela del Estado, laica para todos, constituye un atentado a la libertad de conciencia y a la justicia.
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En efecto, se obliga a los católicos a costear una escuela condenada por la religión, y tienen que mandar a ella sus hijos, y si quieren educarlos en una escuela cristiana, deben costear dos veces la educación, lo cual es una verdadera injusticia.
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Con la escuela laica los niños se forman sin instrucción religiosa, y, por consiguiente, sin religión.
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[o peor, con profesores hablándoles de doctrinas anticatólicas]
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Precisamente eso es lo que pretenden los defensores de la escuela laica, pues son tales solo los impíos sectarios que desean destruir la religión, y saben que el gran medio para conseguirlo es la escuela sin religión.
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Las escuelas sin religión son prácticamente escuelas contra la religión; así lo demuestra la experiencia.
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Generalmente, los hombres son lo que eran en las escuelas que frecuentaron; puesto que la escuela forma al hombre, las escuelas sin religión forman hombres sin religión.
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Los ejemplos y enseñanzas de los maestros sin religión constituyen siempre un gran peligro para la fe de los niños cristianos.
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Mas: en los textos y explicaciones sobre la historia y otros ramos de ciencias naturales, fácilmente se dan nociones falsas y contrarias a la religión.
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Aun cuando se prescindiera de atacar directamente a la religión, el excluir a Dios de la escuela constituye ya un crimen gravísimo, un desprecio a la religión y un ejemplo de impiedad sumamente perjudicial.
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Sí, la escuela laica forma una generación de hombres sin religión, y, por consiguiente, sin moral; porque solo la religión puede hacer al hombre verdaderamente moral.
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Todo católico consciente debe detestar la escuela laica y hacer todo lo que esté a su alcance para que en todas las escuelas se enseñe a amar y servir a Dios.

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  • Agregado horas después:
  • ^^El concilio de Trento declaró : Si alguno dijere, que el Matrimonio no es verdadera y propiamente uno de los siete Sacramentos de la ley Evangélicainstituido por Cristo nuestro Señor, sino inventado por los hombres en la Iglesia; y que no confiere gracia; sea excomulgado. [Primer Canon del Sacramento del matrimonio], a. s.; Dz 971; cf. 969. Como sacramento de vivos, el matrimonio causa per se el aumento de gracia santificante. La gracia que se recibe por este sacramento está ordenada de manera especial al fin de este sacramento: sirve para santificar a los esposos y darles el vigor sobrenatural necesario para cumplir con los deberes de su estado. Con la gracia santificante se les concede también el derecho a las gracias actuales «que alcanzarán cuantas veces les fueren necesarias para cumplir los deberes de su estado» (Pío xI) ; Dz 2237.^
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  • Eso es: Dios los ayudará en el matrimonio a ser fieles, a amarse con amor sobrenatural, a guiar a los hijos por el camino de la salvación. A ayudarse unos a otros a ser santos.
  • Pero es un Sacramento de vivos: no se recibe la gracia de ese Sacramento, NO SE PUEDE RECIBIR, si no se está en estado de gracia.
  • Y además, está claro que deben esforzarse por ser una familia católica de verdad, en palabras y obras.
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  • Por la fe, oraciones y obras de un cónyuge creyente se puede convertir y salvar al otro cónyuge que aparentaba una cosa antes del matrimonio y terminó siendo un trasto luego de la boda. Pero el matrimonio es “hasta que la muerte los separe”.

^^Si se acude al matrimonio sin estar en gracia, no deja por ello de ser válido –siempre que se cumplan los requisitos para ello-, pero sí deja de ser digno y, sobre todo, de ser fructuoso.

.De todas formas, (...) , habría que añadir dos cosas. La primera es que contraer matrimonio sin estar en gracia, aunque no sea un sacrilegio, es algo lamentable. No habrá un pecado nuevo, pero si no se está en gracia es porque persisten los anteriores; o sea, se está en pecado mientras no se acuda al sacramento de la penitencia.

(...)

Y, además, como ya se ha señalado, en cuanto a la gracia ese sacramento es infructuoso, estéril (eso sí, se recibe la gracia propia del matrimonio cuando uno se confiesa posteriormente).La segunda es que no será sacrílego recibir el matrimonio sin estar en gracia, pero en todo caso sí lo es recibir la Eucaristía. En esa situación los contrayentes no pueden comulgar.^^]




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